Talara y sus lobos enamoradizos

Por: Guido Sánchez Santur

Cuando bajamos del bus nos abriga el calor de su clima tropical y nos acoge la calidez de su gente norteña, salerosa, dicharachera y querendona. Así es Talara, una provincia que pertenece a la región Piura, al norte del Perú, y cuya población todavía no puede apartarse de su su fantasía: su pasado esplendoroso, aquellos años “cuando los “gringos” administraban las empresas de extracción y refinería de petróleo. Se trabajaba fuerte, pagaban bien y había de todo”. Esta frase melancólica la escuchamos en cada esquina.
Salgo de mi hospedaje y en una mototaxi me dirijo al puerto en busca de una lancha para hacerme a la mar en pos de los lobos marinos que tanta fama les han hecho los mismos talareños. Ellos se sienten orgullosos porque consideran tener un pedacito de Paracas, la más grande reserva que protege a esta especie marina, al sur del país.
Estoy parado frente al muelle y el panorama es sorprendente. Más de 200 lanchas grandes y pequeñas acoderadas en esta pequeña bahía. No es para menos, es feriado y los pescadores han parado las máquinas para festejar.
Mientras algunos pescadores apuran el traslado de la pescada extraída en la madrugada, otros se aprestan a sacar los motores fuera de borda para ponerlos a buen recaudo. En la orilla filetean el pescado y lo ofrecen a precios ganga o preparan su ceviche al paso. En medio de este barullo nos abrimos paso entre el griterío en busca de nuestro bote que nos adentrará en el mar. Un viejo pescador que parcha su red, con una amplia sonrisa, nos recibe un gusto accede a llevarnos. Avanzamos despacio, entre las aves marinas que revoletean. Desde que partimos nos encontramos con lobos solitarios que se aproximan a los botes en busca de alimento. Avanzamos, y en una enorme boya avistamos que descansa y toma sol un viejo lobo. Su soledad y quietud me recuerda que estos animales están camino a la extinción debido a que el ser humano los cazaba para obtener carne y aceite, pero la principal razón era la piel de las crías recién nacidas, llamadas "popos" usada en peletería (trajes confeccionados con cuero). Los pescadores hacen lo suyo, ellos los asesinan porque se comen los peces o quedan atrapados en sus redes y las destrozan.
Seguimos el trayecto y en la orilla, junto a un acantilado convertido en mirador, desde el litoral, apreciamos una manada de lobos descansando entre las rocas, entrando y saliendo del mar, disputándose las hembras o simplemente jugando entre sí.
Otros se aproximan a nuestro bote y hacen piruetas como si quisieran ofrecernos un espectáculo, demostrando sus habilidades. Más allá un macho y una hembra se persiguen, se encuentran y salen a la superficie con la trompa en alto muy juntitos. No sabía que estas especies son tan querendonas, expresivas y exhibicionistas.
Realmente es una escena espectacular. Regresamos y en otra boya encontramos una loba descansando y que se asusta con el sonido del motor. En esos momentos aparece su pareja que desde el agua merodea y observa si ella sigue allí, logrando que se lance al agua.
El guía nos dice que nos debemos temer, pues estos animales son pacíficos y que inclusive uno se puede bañar junto a ellos; aunque al verlos bostezar, su apariencia con sus filudos colmillos, nos inspiran respeto.
Existen dos tipos de lobos: chusco, sudamericano, de un pelo, león marino del sur o león marino sudamericano (otaria flavescens) y tienen hasta 300 kilos de peso (los machos adultos, el doble que las hembras), prefieren las playas arenosas para congregarse; y los finos (arctocephalus australis), de cuerpo más esbelto, que se reúnen en las roquerías y salientes inaccesibles del litoral. Ambas especies se reproducen entre noviembre y marzo, meses ideales para su observación.
Desde el mar apreciamos la chimenea en la que los trabajadores de Petroperú queman los gases excedentes de la refinería; una pequeña playa blanquecina, donde las familias acuden a broncearse y esa flota de naves pegadas a la orilla, entre las que también están los barcos que cargan el petróleo o que son utilizadas para trasladar las estructuras de las estaciones petrolíferas que están en alta mar.
Al salir a tierra firme, ingresamos al mercado que está frente al mar, donde el principal producto de comercialización es el pescado y maricos. Ahí una veintena de jóvenes, expertos con el cuchillo afilado, filetean los pescados más pequeños a fin de ofrecerlos a las “chicherías” donde los preparan como ceviche o en chicharrón. Una delicia.
Con esta imagen impregnada en mi memoria regreso, con el firme propósito de regresar a caminar los senderos a la Punta Balcones, la playa Las Capullanas (la más enigmática de Talara) y su exquisita comida, en base a pescados, por su puesto.
HISTORIA LIGADA AL PETRÓLEO
Talara está ubicada al norte de Piura, entre los cerros de Amotape y el mar. Fue creada el 16 de marzo de 1956. Se precia de poseer las playas más hermosas de la
la costa norteña como Máncora, El Ñuro, Los Organos y Cabo Blanco.
La ciudad capital es un puerto que llegó a producir más del 90 por ciento del petróleo peruano. Aquí se encuentra la refinería y las plantas de almacenamiento de crudo más importante de la costa norte, además de una numerosa flota pesquera. En la cercana localidad de Negritos se explotan varios yacimientos bajo la modalidad de contratos a terceros.
El sabio Antonio Raimondi escribió que en Amotape existe asfalto que mezclado con arena arcillosa se presenta en masas de color próximo al chocolate, con ligero bituminoso; y que al fuego se inflama y quema con llama fuliginosa.
En 1849 llegaron los primeros buscadores de petróleo que escondía la superficie árida y desértica. Así nace Talara como un campamento hasta transformarse en una gran ciudad.
A Talara se llega partiendo de Piura en ómnibus en un recorrido de 120 kilómetros. Todos sus distritos están conectados con la capital a través del servicio de combis o buses; mientras que por vía aérea, se puede llegar al aeropuerto FAP. Capitán Montes.
La provincia de Talara, cuenta varios recursos turísticos: Balneario de Máncora, Playa Cabo Blanco, Punta Balcones, Bosque Pariñas, Cerros de Amotape, Yacimiento de Fósil de Ballenas, Plataforma del Zócalo Continental, Refinería de Talara y el Centro Cívico de Talara.

Virú, rituales que perduran en el tiempo

Por: Guido Sánchez Santur

Virú es una provincia impregnada de historia, leyendas y mitos, cuya grandeza ancestral parece haberse mimetizado entre la bonanza contemporánea, en esa emergente producción agroindustrial que no sólo abre las puertas a la exportación, sino que complementa ese mosaico de atractivos históricos que encandila a los visitantes.
Junto a un grupo de jóvenes estudiantes y empresarios del turismo enrumbamos a estos lares. Nuestra primera parada fue en una imponente duna que está frente a Pur Pur, donde caminamos, corrimos y nos regocijamos con toda libertad; mientras observamos esta extensa sábana verde formada por las parcelas de espárragos, alcachofas y criaderos de ganado vacuno y ovino; y claro, no podemos dejar de sorprendernos por el imponente canal Madre que atraviesa desiertos y pétreos cerros llevando el agua que da vida a estos arenales.

Luego, continuamos hasta el campamento San José, donde 150 alumnos del colegio María Sabina Sandoval Robles del centro poblado California, ataviados a la usanza de los antiguos pobladores de estas tierras, nos esperaban listos para escenificar danzas y rituales que nos dejaron pasmados con su fuerza histórica y actoral. Realmente un recibimiento privilegiado.
Mientras la profesora Elena Altamirano de Mori relata el desarrolla de estas historias, los alumnos se desplazan y representan cada ritual, con ese ímpetu que les imprime el hecho de saberse herederos de esa gloriosa y antigua cultura Pirú o Virú.
“En los días previos a la aparición de la luna llena, el Señor Utzho Apissek, acompañado de su corte y el pueblo rinden culto a su diosa por las bendiciones recibidas y le dedican rituales y festejos en presencia del gran sacerdote”, comenta.
En esos momentos los danzantes avanzan en fila y dan inicio al ritual del agua, a la que consideran un elemento prodigioso que emana del corazón de la tierra y discurre por los caudalosos ríos. Su pureza, comparada con el resplandor de la luna, calmaba la sed del curaca y hacía germinar los campos, por eso merecía tributo.
Un grupo de mujeres vírgenes, especialmente preparadas para este acto, recoge el agua y la deposita en vasijas que luego cargan los varones y la llevan al templo, donde el sacerdote la purifica ahuyentando los malos espíritus, antes de entregarla al Gran Señor, quién la dirige al cielo y ruega a sus dioses que la dote de propiedades divinas.

Tras este ritual, de otra esquina entra al escenario otro grupo para rendirle tributo a la chicha, la bebida de los dioses que se consumía en todas las festividades de las antiguas civilizaciones. Su preparación, a base de maíz fermentado, estaba a cargo de las mujeres más experimentadas de la comarca, cuyo secreto era celosamente guardado por el catador que auscultaba cada recipiente, y la de mejor sabor se ofrecía en los festejos a sus divinidades.
Un tercer grupo de varones se desplaza abriendo surcos en la tierra, seguido de varias mujeres que, como símbolo de fertilidad, van sembrando el maíz en los hoyos; luego, viene la fase del deshierbo, el abono y la cosecha que beneficiará a los pueblos aledaños. Esta era una etapa de unión y armonía, desterrando rencillas, bajo la tutela del sacerdote que ofrendaba el pago a la tierra.
El cañán es un reptil que fue el principal alimento de los antiguos viruñeros, y que ahora va camino a la extinción, por eso le dedican un ritual. Las mujeres tejen las redes con carricillo y totora y las entregan sus maridos que salen de cacería, sorprendiendo a estos animales entre los algarrobales y arenales, mientras los machos se disputan una hembra para aparearse.
Los ejemplares machos levantan una pata para llamar a la hembra, y cuando esta se acerca paulatinamente, los cazadores los sorprenden, interrumpiendo el cortejo. A este reptil se le atribuye propiedades afrodisiacas, y es ofrecido como el mejor alimento al Señor de Virú.
Otra especie que desapareció en las costas de Virú es el venado, al que también se le rinde un ritual. Cuando los cazadores emprenden su faena hieren con su lanza a uno de estos especímenes, sentenciándolo a una muerte lenta y penosa. Previamente, las doncellas invocan a la madre luna, que proteja a sus consortes y les permita encontrar su presa porque su sangre será ofrendada a ella.
Altamirano de Mori narra cada detalle de esta historia con tal pasión que sus palabras nos remonta al pasado: “Cuenta la leyenda que hace muchos años emergieron los primeros pobladores de unas tierras llamadas Queneto, desde entonces floreció la gran cultura Virú, cuya influencia se extendió hasta lo que ahora es Ancash, en el sur; y Lambayeque, por el norte”.
Y enfatiza que ésta fue gente pacífica que no padeció el hambre. Su gobernante más destacado fue Utzho Apissek (gran conocimiento), que gobernó en el siglo 200 a.C. Tuvo poder político, militar, económico, civil y religioso, sustentados en una justa distribución de la producción.
Mientras retumba el eco de este mensaje, pasamos a degustar uno de los potajes emblemáticos de Virú: la Boda, cuya preparación data de los primeros años de la Colonia, y que complementamos con las sabrosas alcachofas, los espárragos y pimientos pikillo que nos ofrece el Proyecto Especial Chavimochic. Así, el retorno no puede ser más placentero, tras vivir una experiencia única e inolvidable.

Verdor y tradición en el corazón de Guayaquil

Por: Guido Sánchez Santur
En sí misma, la ciudad es atractiva. Llama la atención el orden del tránsito vehicular, gracias a sus pasos a desnivel, puentes y túneles, y claro, su abundante vegetación en cada espacio libre. Esto parece una filosofía no sólo de las autoridades, sino también de los ciudadanos, pues de las viviendas y locales de empresas e instituciones, cual brazos agigantados, se extienden frondosas ramas de los árboles que se cultivan en los jardines.
La maravilla es el caudaloso río Daule, sobre cuyo cauce se extiende un enorme puente que lo une con el sur del país. En una de sus orillas se impone uno de los más cercanos atractivos naturales: el Parque Histórico de Guayaquil (Ecuador), que deja extasiado a cuanto visitante se adentra entre su vegetación.
Este es un espacio de ocho hectáreas que nos transporta a la antigua provincia de Guayaquil del siglo XIX, a través de tres zonas: tradiciones, urbano arquitectónica y de vida silvestre. Está ubicado en la avenida Esmeraldas, a la altura del kilómetro 1,5 de la avenida Samborondón y forma parte de un programa cultural, medio ambiental, educativo recreativo y turístico a cargo del Banco Central del Ecuador.
Se trata de un museo de estilo de vida que recoge los procesos culturales que transitó esta región, desde la “tierra del mullu (spondylus)” hasta convertirse en la provincia del Cacao.
En la Zona de Tradiciones se expone la vida rural del agro costeño de fines del siglo XIX y comienzos del XX, rescatando las raíces históricas y las tradiciones, que están vinculadas a la agricultura y la ganadería, especialmente el cacao que trajo consigo una gran prosperidad económica a la región.
Este escenario histórico está representado por la Casa Hacienda San Juan y la Casa Campesina, incorporadas a un ambiente de plantaciones y aves de corral similar al de su entorno original. El sitio está ambientado con personajes que recrean la forma de vida montubia (etnia que se caracteriza porque sus miembros son dicharacheros con un léxico recargado de humor; sencillos, generosos y mantienen viejas costumbres, mezcladas con lo moderno).
En este espacio se reconstruyeron edificaciones que fueron muy importantes en la vida urbana de la ciudad, y cada domingo se escenifican obras teatrales que recrean las tradiciones de antaño, especialmente la rutina del hacendado y el peón de aquella época; además de preponderancia de la mujer en el hogar.
Además se cultivan huertos etnobotánicos, donde los visitantes observan una variedad de plantas nativas y endémicas de la región.
La Zona de Vida Silvestre se trata de un área boscosa que alberga especies nativas y endémicas representativas de la región costa, algunas de las cuales se encuentran en peligro de extinción, y que las podemos visitar a través de una red de puentes de madera elevados, diseñada en función de los escenarios naturales existentes.
Es un privilegio encontrar cuatro ecosistemas: Bosque seco Tropical, Bosque de Manglar, Bosque de Llanura Inundable y Bosque de Garúa, donde habitan 30 especies en exhibición y otras en estado silvestre. Esto sustenta el propósito del parque que no sólo es ofrecer entretenimiento, sino también educar a la colectividad en el conocimiento de la riqueza natural y la necesidad de preservar, a fin de que las nuevas generaciones valoren un hábitat que está muy cerca de la ciudad.
La Zona Urbano Arquitectónica acoge edificaciones, de valores histórico y arquitectónico, construidas a fines del siglo XIX y comienzos del XX, rescatadas por el Banco Central en los años 80 y posteriormente trasladadas a este parque para su restauración y reconstrucción. En este lugar se integran el Malecón 1900, la estación fluvial, el carro urbano y la presencia de personajes vestidos a la usanza de la época, con lo cual se recrea la ciudad de Guayaquil de inicios del siglo pasado.
Al terminar este recorrido nos queda la sensación de habernos adentrado en esa densa naturaleza, la historia, la cultura y las tradiciones de los guayaquileños que ellos las viven y las sienten con intensidad. Éste es un apretado mosaico que lo ofrece Ecuador a los visitantes.
CIUDAD DE CONVENCIONES
Su ubicación geográfica, el clima, sus recursos naturales y su importante cambio urbanístico han convertido a Guayaquil es una ciudad cosmopolita propicia para la organización de una serie de eventos.
A esta ciudad se le considera el puerto y puerta de entrada al Ecuador y cuenta con una moderna infraestructura gracias a las recientes inversiones empresariales (hoteles, restaurantes, transporte, auditorios, etc.), lo que le imprimen características propicias para el turismo de incentivos y de convenciones y eventos.
A través de esta ciudad se accede vía aérea al Ecuador a través del aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo; y vía marítima por el puerto de Guayaquil a donde han arribado numerosos cruceros; además, cuenta con un moderno terminal terrestre a donde llegan y parten buses que cubren las diferentes rutas del país.
Esta ciudad permite recoge la esencia de su gente y las costumbres recogidas de todos los emigrantes radicados acá. Esto le valió para que Guayaquil sea premiada y reconocida internacionalmente, de tal manera que en junio de 2004 varios alcaldes latinoamericanos llegaron a observar su modelo de desarrollo. Esto impulsó a la Cámara Provincial de Turismo del Guayas, desde octubre el 2003, a emprender acciones encaminadas a posicionar la imagen de la ciudad a través del Buró de Convenciones e Incentivos.
Guayaquil es capital de la provincia Guayas y tiene 2 millones 200 mil habitantes. Su puerto marítimo es el de mayor movimiento de productos no petroleros del Ecuador.
Es muy interesante visitar y apreciar el Guayaquil histórico y el barrio de Las Peñas, además el Palacio Municipal, la Torre del Reloj, el Malecón 2000 y el Estero Salado.

San Agustín, donde las leyendas cobran vida

Por: Guido Sánchez Santur

Desde la cima del cerro Huamán se domina el valle de San Agustín.

Dejamos atrás el grisáceo cielo trujillano y nos abrimos paso hacia un panorama verde, soleado y un aire fresco con sabor a libertad. Los cañaverales a los costados de la pista parecen saludarnos mientras avanzamos siguiendo la carretera de penetración a la sierra. Pasamos por Shirán, Otuzco y nos adentramos por una trocha carrozable que nos lleva a San Agustín, abrigados por un candente sol.
Estamos sobre los 3 mil metros sobre el nivel del mar. De pronto, desde un cerro avistamos unas casas aisladas y la guía Mary Lis nos advierte que ese es el caserío San Agustín. Proseguimos la marcha en la camioneta cerrada y al aproximarnos al pueblo apreciamos que una multitud de niños y adultos avanza a nuestro encuentro.
Para ellos, era todo un acontecimiento saber que por primera vez los visitaba un extranjero, nada menos que el alemán Lothar Burghardt -consejero en desarrollo de turismo en Alta Selva Negra- uno de los principales expositores en la segunda Convención Internacional: Turismo Sostenible, el Nuevo Reto del Perú, que organizaron Reptur Perú y la asociación Colibrí, la primera semana de octubre último.
La emoción nos embarga al observar que los pequeños del colegio primario No. 80948 hacen flamear banderas peruanas y alemanas, mientras escoltan a los visitantes hasta su plantel, donde los profesores y alumnos se han esmerado en preparar la escenificación de la Danza de la Siembra de la Papa, como expresión de sus arraigadas tradiciones ancestrales.
Después del recibimiento protocolar enrumbamos a la parte alta del pueblo. El entusiasta director del plantel, Luis Núñez Nacarino, nos guía al encuentro con las leyendas del pueblo. Ascendimos otros mil metros más y estamos sobre el cerro Huamán, un mirador natural desde donde se domina todo el valle productor de papa, trigo, cebada, chocho; así como ganado ovino y vacuno lechero.
Los niños viven sus tradiciones cada día.

En la cima de esta elevación geográfica nos topamos con restos arqueológicos de una ciudadela de piedra labrada, que habría tenido influencia o formado parte de los markawamachucos.
Se trata de estructuras líticas cuadradas y rectangulares distribuidas hasta en cuatro niveles. Por las características del lugar y la similitud con otros recintos pre incas, se trataría de un sitio ceremonial dedicado a los rituales; además de una fortificación militar gracias a su estratégica ubicación.
Aparte de su valor histórico, este lugar es propicio para práctica del turismo vivencial o rural, pero también de los deportes de aventura. Las formaciones rocosas naturales que se imponen entre los sembríos de papa y el ichu permiten la práctica de la escalada en roca, ciclismo de montaña, caminatas o trekking, motocross, cabalgatas, rapelismo (descenso en cuerda en superficies verticales). También vuelo en parapente o en globo
LEYENDAS VIVIENTES
Extasiados por la belleza del paisaje, a la vez que el viento acaricia nuestros rostros y el radiante sol penetra hasta nuestros huesos, apuramos la respiración para llenar los pulmones con oxigeno. Estos momentos aprovecha el profesor Núñez Nacarino para narrarnos algunas leyendas que le enseñaron los lugareños.
“Estas dos peñas están separadas en una distancia de dos metros y es posible cruzarlas improvisando un puente, pero cuando estamos al otro lado ya no se puede retornar porque se distancian paulatinamente hasta hacer caer a las personas a la profundidad, en cuyo fondo dicen que hay una laguna. Y eso parece ser cierto, porque alrededor del cerro nacen manantiales”, refiere.
Al escucharlo se me eriza el cuerpo porque estoy parado casi al filo de esas pronunciadas grietas y el viento sopla más fuerte, como confabulándose con el narrador, quien prosigue con sus relatos.
“Al frente de la peña Huamán está el cerro Lluque, donde sobresale una roca que tiene una abertura parecida a una puerta, cuya abertura está marcada. En época de invierno la espesa neblina lo cubre totalmente y las pastoras que se acercan demasiado ven al interior una ciudad preciosa con lagos, casas relucientes y coloridos jardines que las tienta a ingresar y caminar como hipnotizadas entre la gente que la habita; cuando se dan cuenta y quieren regresar no encuentran la salida. Los moradores comentan que varias mujeres han desaparecido aquí”, añade.
De esto da fe el poblador Honorio Bacilio Roldán, quien asegura que él estuvo a punto de ser víctima de este encanto. Y agrega que en el cerro Cungayo hay una roca que tiene un pozo (Pila Milagrosa), de donde los agricultores, en tiempo de sequía, recogen agua con su sombrero y la esparcen en el espacio, imitando a sus antepasados; a tres o cuatro días después de este ritual llueve a cántaros.
“No sé si fue coincidencia, pero hace cinco años dos padres de familia me dijeron que iban a ese lugar y me advirtieron que la semana siguiente llovería. A su regreso les pregunté qué hicieron y me contaron lo mismo. Para mi sorpresa, la lluvia cayó en los días sucesivos y los campos reverdecieron nuevamente”, comenta Núñez Nacarino.
Después de degustar un exquisito cuy guisado con trigo sancochado, emprendimos el regreso. Hasta hoy retumban en mi memoria las imágenes de esos míticos relatos, cuyos escenarios caminé.

Las rocas separadas que abrigan una vieja leyenda de desapariciones.

Comunidad apuesta por el turismo
La población está entusiasmada con la idea de aprovechar sus recursos arqueológicos y naturales para promover el turismo hacia su comunidad.
Esto los motivó a apostar por el turismo rural y vivencial en el que intentan adentrarse de a pocos, en cuya iniciativa esperan contar con el apoyo de las autoridades provinciales y regionales.
Uno de los primeros pasos que darán en pos de este objetivo es la construcción de un local comunal donde haya habitaciones, servicios higiénicos y duchas con agua caliente para hospedar a los visitantes.
Esta idea ya recibió el espaldarazo de la educadora y experta en turismo, Nuria Jiménez Ramírez, quien les prometió amoblar y acondicionar el hospedaje, además de contribuir a la canalización de más recursos económicos.
“Estamos dispuestos a hacer todo lo que sea necesario para darle a nuestra comunidad las condiciones necesarias que permitan atraer turistas”, aseveró el agente municipal de San Agustín, Agapito Agustín Gómez.
Al conocer esta iniciativa, el alemán Lothar Burghardt, destacó las condiciones naturales con que cuenta este lugar para la práctica del turismo vivencial. Y aseguró que cualquier extranjero podría elegir este lugar para pasar una temporada si encuentra los servicios necesarios. No descartó la posibilidad de volver a esta localidad en un próximo viaje que haga al Perú.
San Agustín tiene una población aproximada de mil 500 moradores dedicados a la agricultura y a la ganadería. Sus mujeres conservan costumbres ancestrales, especialmente el tejido en telares, utilizando lana de ovejas

Los deliciosos hongos de Marayhuaca

Por: Guido Sánchez Santur

Chiclayo, Perú. La comida peruana de por sí es deliciosa, contundente, variada, de sabores originales e ingredientes de alta calidad. Esas características se enriquecen cada día con las innovaciones que van imprimiendo los chef, estudiosos, aficionados a la cocina y las mismas amas de casa.
Esto lo experimentamos en la ciudad de Chiclayo (Lambayeque), donde el Centro de Formación Turística (Cenfotur) alista la publicación de 15 nuevas recetas gastronómicas a base de las bondades alimenticias de los hongos comestibles (frescos y deshidratados). Algunos de estos potajes fueron exhibidos y el público los degustó con especial predilección.
Debo confesar que al principio estaba renuente a meterle diente a esos platillos, pero luego de probar el primero no paré hasta sacarle una tajada a cada uno de ellos, sorteando la multitud que pugnaba por llevarse la mejor parte.
Se diluyeron en mi boca la Lasagna de hongos, la Milanesa de hongos en salsa de Maracuyá picante, la Ensalada Picante, Salteado de papas duquesa en hongos, empanadas rellenas con hongos, Timbal de Hongos, pizza, tortillas. Una mención especial merece el rocoto relleno con hongos, un verdadero manjar que destaca por su textura y su sabor, pero sobre todo la forma como se conjuga los ingredientes.
Otros potajes que también se preparan en algunos restaurantes chiclayanos son hongo a la parrilla y el anticucho, como cualquier carne animal, con la diferencia que ésta es más saludable.
¿Cómo lo hacen?
El chef y docente de Cenfotur, Ernesto Goicochea Montenegro, destaca que el hongo es un alimento muy saludable, natural y autóctono, lamentablemente poco conocido. “Estamos innovando recetas desde hace tres meses, inclusive lo incluí en los platos de mi restaurante”.
Asegura que la aceptación de los comensales es buena porque es un alimento muy suave, que permite elaborar empanadas rellenas, mariscos, cebiche, pizzas, chicharrones y una infinidad de platos no sólo gourmet, sino también orientados al público en general, teniendo en cuenta que sus precios van desde los dos soles.
Los consumidores habituales son las familias de mayores posibilidades económicas, por eso se está promocionando a todo nivel con el propósito de que lo conozcan las grandes mayorías.
Mientras se hacía la degustación y se mostraba los hongos frescos y deshidratados en bolsas y frascos de vidrio, algunos comuneros engalanaron la actividad con sus trajes típicos, y mostrando la destreza de las mujeres en el tejido con el uso de la rueca y el ancestral telar e hilos teñidos con tintes naturales. Esta es una etnia quechua hablante heredera de los incas.
Esta degustación, que se desarrolló en la plazuela Elías Aguirre de Chiclayo, forma parte de las actividades de proyección social que cumple Cenfotur en la comunidad San Isidro Labrador de Marayhuaca (Incahuasi) con la finalidad de difundir y posicionar el consumo del preciado hongo que ya contribuye al desarrollo económico de esta población.
La directora de Cenfotur Lambayeque, Cecilia Huerta Farro, destacó que éste es un aporte de alumnos y docentes de su institución, poniendo en práctica sus conocimientos aprendidos.
Añadió que también está empeñada en elaborar un recetario con 30 potajes preparados en base al zapallo loche, los mismos que fueron preparados por alumnos y profesores de esta escuela. Inclusive este trabajo sustenta el expediente presentado al Indecopi por el Gobierno Regional de Lambayeque con la finalidad de conseguir la denominación de origen de este cultivo.
Este trabajo será presentado en un libro en el que se incluirán entradas, fondos y postres en base a loche, lo cual constituirá un gran aporte a la culinaria del norte peruano.
Un aporte necesario que enriquecerá la culinaria norteña, pero sobretodo, que contribuirá a su promoción en todos los ámbitos del país y el extranjero.
AGRICULTURA APOYA
El proyecto de cultivo de hongos está a cargo del jefe de Agro Rural en Incahuasi del Ministerio de Agricultura, Bernardino Lalupú Silva, quien presta la asistencia técnica a la comunidad y destacó que el consumo de este producto está creciendo por ser un alimento altamente nutritivo, ecológico y natural.
Recuerda que sus propiedades comestibles fueron evidenciadas hace dos años cuando encontraron grandes cantidades de hongos, a partir de lo cual hicieron los estudios pertinentes y consiguieron el registro sanitario, lo que permite venderlo principalmente en Lima, en forma deshidratada (en bolsas y en frascos), aunque fresco es más saludable.
La mayor cantidad proviene de Marayhuaca (despacha mil kilos mensuales, lo que representa 35 mil soles de ingresos a los pobladores) y Porcón (Cajamarca). Añade que en Lambayeque hay una capacidad productiva de 5 mil kilos mensuales a cargo de 91 familias, pero ello significa conquistar mercados externos y masificar el consumo.
“Es un hongo que resulta de la simbiosis del pino radiata que se reforesta cada año en más de 100 hectáreas de Incahuasi. Su valor nutritivo se sustenta en el 21% de proteínas, 16 aminoácidos altamente útiles para el organismo y en su propiedades anticancerígenas; además, posee vitaminas y lo pueden consumir los niños y los ancianos, sobretodo los que padecen gota, colesterol elevado y otras enfermedades”, puntualizó Lalupú Silva.

La Ruta del Spondylus

Por: Maria Jose Rubin

Durante los próximos tres años, un circuito turístico binacional ecuatoriano-peruano será receptor de una inversión millonaria por parte del Ministerio de Turismo de Ecuador. Su nombre será Ruta de Spondylus, y el proyecto fue pactado con el Ministerio de Turismo de Perú el pasado sábado 25 de octubre. Con la firma de un acuerdo, ambos organismos dieron inicio a un período de intenso trabajo que dará como resultado un sendero turístico ejemplar.
Éste recorrerá la costa ecuatoriana desde Esmeraldas hasta Huaquillas, y se espera que, gracias a la diversificación de la oferta, el flujo turístico se distribuya mejor durante el año. Con destinos ya consagrados como
Galápagos y Machu Picchu, las temporadas altas de ambos países son muy marcadas, situación que se pretende revertir.
La idea del proyecto es incluir paradas culturales en el recorrido. El museo y el acuadio de Valdivia, el museo de Colonche, el cerro Jaboncillo y La Tolita, en Esmeraldas, son los nombres que se mencionaron hasta ahora.
Entre los puntos del presupuesto, que será de 5 millones de dólares, se destaca la capacitación como base del proyecto. Los cursos para guías nativos son un claro ejemplo de esta tendencia.
También se invertirá en la adecuación de senderos ecoturísticos, con señalización y mejora de caminos. La
gastronomía local y la tradición de pueblos pesqueros serán también una propuesta tentadora del plan.
Ecuador y Perú firmaron memorando para impulsar el desarrollo turístico de la Ruta Spondylus Machala, 27 de octubre de 2008.- La Ministra de Turismo del Ecuador,
Verónica Sión de Josse y su par de Comercio Exterior y Turismo del Perú, Mercedes Araoz Fernández, firmaron un memorando de entendimiento para el desarrollo turístico binacional de la Ruta del Spondylus, en el marco de la reunión de los presidentes Rafael Correa de Ecuador y Alan García de Perú, con sus respectivos gabinetes ministeriales, el sábado pasado en la ciudad de Machala.
Con la frase “Turismo, frontera de la Paz”, la Ministra Sión participó activamente en la reunión binacional, que concluyó con la firma del documento que busca la aplicación de acciones y programas de cooperación en materia de turismo; el desarrollo y promoción turística de cada país; el intercambio de planes de mercadeo; la estructuración del patrimonio turístico para la promoción del Ecuador y del Perú y la operación tanto a escala nacional como internacional de programas de desarrollo regional fronterizo en cada país.
El tema central de este compromiso fue la Ruta Spondylus, que se convertirá en una herramienta binacional para promover y difundir a través de ésta, las diferentes culturas, sitios, espacios, costumbres y demás atractivos que poseen los dos países, especialmente en las poblaciones en las que se han encontrado vestigios de la utilización de la concha Spondylus.
La Ruta Spondylus, diseñada por el Ministerio de Turismo del Ecuador, a más de constituirse en un símbolo para el fortalecimiento de los lazos de amistad que unen a Ecuador y Perú, se constituye en una herramienta de desarrollo y promoción turística que puede fomentar el desarrollo sostenible de esta actividad en forma binacional, hacia y desde las poblaciones actuales de las provincias de Esmeraldas, Manabí, Santa Elena, Guayas, El Oro y Loja en el Ecuador y los departamentos de Lambayeque, Tumbes, Piura, Cajamarca entre otros de la Región Norte en el Perú.

Complejo Turístico "Yacumama"


A 12 kilómetros de la ciudad de paja, Rioja (provincia del departamento de San Martín-Perú), por la carretera Fernando Belaunde Terry, en el caserío El Porvenir, un letrero indica el desvío hacia el Complejo Turístico YACUMAMA.

Un ejército de troncos de palmeras de aguaje, a lo largo de unos 150 metros espera al visitante.
Yacumama ocupa un área de poco más de 10 hectáreas.

Su propietario, Hugo Vela Díaz, un riojano defensor del medio ambiente, ha logrado plasmar en este espacio, parte de la majestuosidad de la selva: ríos, lagunas con abundantes peces nativos(gamita y sábalo, principalmente), monos, coloridas avencillas, tupidos bosques y una linda playa junto al río Negro.

Aquí, el visitante puede pescar a sus anchas, pasearse en canoas o bote-motores, ya sea en laguna principal o en el río Negro; nadar, descansar en la playa o internarse en la selva, toda una gama de actividades al alcance del visitante.